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Barcelona elige diseño del nuevo Sant Jordi Club

Barcelona elige diseño del nuevo Sant Jordi Club

Barcelona ha dado un paso decisivo en la transformación de la Anella Olímpica de Montjuïc: el Ayuntamiento, a través de BSM (Barcelona de Serveis Municipals), ha seleccionado el proyecto arquitectónico que dará forma al nuevo Sant Jordi Club, la futura gran sala de música en vivo del recinto olímpico. La propuesta ganadora, firmada por el estudio parisino Bruther junto al barcelonés Jorge Vidal Studio, se impuso en un concurso internacional y sienta las bases de lo que será la primera gran sala del Estado concebida desde su origen específicamente para la música en directo.

 

El anuncio se realizó en un acto en el que participaron la arquitecta jefa del Ayuntamiento de Barcelona, Maria Buhigas; la primera teniente de alcaldía y presidenta de BSM, Laia Bonet; el cofundador de Bruther, Alexandre Thériot; el arquitecto Jorge Vidal; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y la directora general de BSM, Marta Labata. Todos coincidieron en señalar que el proyecto refuerza la apuesta de la ciudad por consolidarse como referente cultural europeo.

 

El nuevo equipamiento, con una superficie de unos 17.000 metros cuadrados, ocupará un volumen de planta rectangular de aproximadamente 25 metros de altura, con dos niveles subterráneos que se integran en la topografía de Montjuïc sin restar protagonismo al vecino Palau Sant Jordi, obra del arquitecto japonés Arata Isozaki. El diseño contempla un aforo flexible de entre 3.500 y 9.000 espectadores, con público sentado o de pie, gradas fijas y retráctiles y sillas móviles, lo que permitirá adaptar el espacio a formatos muy distintos, desde conciertos íntimos hasta grandes producciones.

 

Uno de los aspectos más destacados del proyecto es la calidad acústica. Bruther y Jorge Vidal Studio han planteado un sistema de «caja dentro de caja» que garantizará el aislamiento sonoro y hará compatible la actividad del Sant Jordi Club con los eventos que se celebren simultáneamente en el Palau Sant Jordi, además de materiales absorbentes y butacas con tratamiento acústico específico. Una gran plaza de acceso en la fachada oeste, conectada con la explanada de la Anella Olímpica, funcionará como entrada principal y dará paso a un vestíbulo exterior con zonas de restauración y venta de merchandising.

 

La inversión prevista asciende a 70 millones de euros, financiados íntegramente con los beneficios comerciales de BSM, la sociedad que gestiona el recinto. Según había avanzado el propio Ayuntamiento cuando se convocó el concurso en julio de 2025, las obras se iniciarán a mediados de 2027 y la apertura está prevista para 2029, un periodo durante el cual no se celebrarán conciertos en el actual Sant Jordi Club.

 

El proyecto no es un capricho arquitectónico aislado, sino la respuesta a una demanda de espacio real. La Anella Olímpica acogió más de dos millones de asistentes en 170 eventos durante 2024, de los cuales más del 80% eran de público catalán y un 40% residía en Barcelona y su área metropolitana. La teniente de alcaldía Laia Bonet había definido la remodelación como una apuesta para «fortalecer la Anella Olímpica como referente de música en vivo» y ofrecer a la ciudad «un auditorio único y privilegiado», en un contexto de aforos medios que hasta ahora no tenían una infraestructura equivalente en la ciudad.

 

Con esta selección arquitectónica, la remodelación se enmarca dentro del proyecto «Nou Montjuïc», que en la próxima década aspira a convertir la montaña en el gran parque metropolitano de Barcelona al servicio de la cultura, el deporte y la ciudadanía. El nuevo Sant Jordi Club completará así el ecosistema formado por el Estadi Olímpic Lluís Companys (55.000 asientos) y el propio Palau Sant Jordi (18.000 personas), consolidando Montjuïc como uno de los grandes polos de música en vivo de Europa.

 

Para el sector de la música en directo en España, el proyecto representa una oportunidad largamente esperada: una sala de aforo medio, con estándares técnicos y acústicos de primer nivel, capaz de albergar giras internacionales y producciones nacionales que hasta ahora carecían de una infraestructura a su medida en Barcelona. Su desarrollo en los próximos tres años será uno de los procesos a seguir de cerca por promotores, artistas y profesionales del negocio musical en el país.