Sony y Warner Chappell demandan a Anthropic por la IA
Sony Music Publishing y Warner Chappell Music han unido fuerzas para demandar a Anthropic, la empresa creadora del modelo de inteligencia artificial Claude, en lo que las editoriales describen como «uno de los robos de propiedad intelectual más grandes y flagrantes de la historia». La demanda, presentada el 28 de agosto ante el Tribunal de Distrito del Norte de California, señala también como demandados individuales al consejero delegado y cofundador de Anthropic, Dario Amodei, y al cofundador Benjamin Mann.
Con esta acción, las divisiones editoriales de las tres grandes compañías musicales litigan ya contra la firma tecnológica. Universal Music Publishing, Concord y ABKCO habían demandado en Nashville en octubre de 2023 por unas 500 canciones —caso trasladado después a California— y presentaron una segunda demanda en enero de 2026 por más de 20.000 obras, reclamando más de 3.000 millones de dólares. A ellas se sumaron BMG en marzo y Round Hill Music en agosto. Sony y Warner reclaman indemnizaciones legales de hasta 150.000 dólares por obra infringida deliberadamente, más 25.000 dólares por cada supuesta eliminación de información de gestión de derechos.
La demanda identifica «decenas de miles» de composiciones presuntamente infringidas, una cifra que situaría la exposición teórica de Anthropic en el rango de los miles de millones de dólares. Entre los títulos citados figuran clásicos como Ain’t No Mountain High Enough, All I Want for Christmas is You, Eye of the Tiger, Livin’ On a Prayer, September, Hallelujah, Uptown Funk y Paper Rings, de Taylor Swift. Las editoriales sostienen que Anthropic copió esas composiciones «múltiples veces», tanto para entrenar sus modelos como en los resultados que estos generan, y piden la destrucción de todas las copias infractoras y una rendición de cuentas sobre los datos de entrenamiento de Claude.
El escrito, que reclama juicio con jurado, articula cuatro cargos: infracción directa por torrenting contra los tres demandados; infracción contributiva contra Amodei y Mann; e infracción directa y eliminación de información de gestión de derechos contra Anthropic. Según la demanda, en junio de 2021 Mann utilizó BitTorrent para descargar al menos cinco millones de libros pirateados de Library Genesis, y en julio de 2022 empleados de la compañía habrían descargado al menos dos millones más de Pirate Library Mirror. Ambas cifras proceden de Bartz contra Anthropic, el caso de varios autores en el que otro juez del mismo distrito describió la conducta de la empresa como «piratería pura y dura, pero a escala masiva».
Las editoriales también alegan que Anthropic rastreó letras de sitios con licencia como MusixMatch y LyricFind, y que Claude reproduce esas letras de forma literal, con salvaguardas «fácilmente sorteables» reformulando las peticiones al modelo. El texto se apoya, además, en el acuerdo de 1.500 millones de dólares que Anthropic alcanzó en septiembre de 2025 con autores de libros por la misma conducta de torrenting. «Anthropic considera claramente que eso es solo el coste de hacer negocios, dado que todo su modelo de negocio se sigue construyendo sobre el robo de derechos de autor», afirma la demanda, que cifra la valoración de la empresa en dos billones de dólares, atribuida a una información de Forbes sobre una posible salida a bolsa en octubre.
La ofensiva judicial contrasta con la otra cara de la relación entre discográficas e inteligencia artificial: la de los acuerdos. Las mismas majors que litigan contra los modelos entrenados sin permiso han empezado a invertir en desarrolladores de IA «con licencia» y han firmado alianzas para crear herramientas de creación musical responsables, un doble movimiento que define la estrategia del sector (en la misma línea de la polémica por el rastreo de datos de Suno).
Las editoriales insisten en que no rechazan la tecnología: «Reconocemos el potencial de una IA ética y hemos firmado licencias que permiten el uso autorizado de nuestras composiciones», señala el escrito, que reclama que el desarrollo «se produzca de forma responsable y en términos aceptables para los titulares de derechos». La conclusión resume el pulso que atraviesa a toda la industria: «Incluso las tecnologías más revolucionarias deben desarrollarse dentro de los límites de la ley, y los modelos Claude de Anthropic no son una excepción». Anthropic, que se define como «la compañía de IA ética», no se había pronunciado sobre la demanda en el momento de su presentación.
