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UMG firma un acuerdo global de IA con ElevenLabs

UMG firma un acuerdo global de IA con ElevenLabs

Universal Music Group (UMG) ha firmado un acuerdo de licencia plurianual con ElevenLabs, la compañía de inteligencia artificial de audio valorada en 11.000 millones de dólares. Es el primer pacto de ElevenLabs con una gran discográfica y contempla el lanzamiento de una nueva plataforma de música con IA para fans, además del desarrollo conjunto de productos de audio para artistas y compositores.

La cifra da la medida del pulso que se vive en el sector: la valoración de ElevenLabs, alcanzada en una ronda de Serie D de 500 millones de dólares anunciada en febrero, es más del doble de los 5.400 millones que Suno logró en junio con su propia Serie D de 400 millones. Es decir, la empresa que acaba de aliarse con la mayor discográfica del mundo duplica en tamaño a la referencia más mediática de la música generativa.

La plataforma conjunta UMG x ElevenLabs, todavía en desarrollo, «ofrecerá a los fans nuevas formas de co-crear con la música de los artistas y compositores participantes», según el comunicado. Incluirá remezclas y mashups, «nuevas interpretaciones de temas» y «experiencias vocales personalizadas», con más productos y experiencias «en los próximos meses y años». Ese servicio funcionará de forma separada de los productos musicales que ElevenLabs ya opera —su Music API para empresas y desarrolladores y su app ElevenMusic para generar y editar canciones—.

«Las posibilidades más apasionantes para la IA y la música son las que sitúan a artistas, compositores y fans en el centro», afirmó Sir Lucian Grainge, presidente y consejero delegado de UMG. «UMG y ElevenLabs coincidimos en que una IA responsable puede inspirar el descubrimiento, profundizar la conexión entre artistas y fans y desbloquear nuevas oportunidades de ingresos para la comunidad creativa». Por su parte, Mati Staniszewski, cofundador y CEO de ElevenLabs, subrayó que la alianza permitirá «crear nuevas experiencias para los fans y garantizar que los artistas sean compensados de forma justa».

El acuerdo llega apenas un día después de que Suno lanzara su suite de modelos v6, desarrollada con Warner Music, BMG y Believe (ver Suno estrena sus modelos v6 licenciados). El movimiento consolida una estrategia de UMG que arrancó con el acuerdo que puso fin a su demanda contra Udio en octubre de 2025 y que, más recientemente, la llevó a invertir —junto a Sony y Warner— en Stability AI (ver Universal, Sony y Warner invierten en Stability AI). La foto es nítida: las grandes discográficas están tejiendo una red de alianzas con desarrolladores de IA «con licencia» mientras litigan contra quienes, según ellas, entrenaron sus modelos sin permiso.

ElevenLabs, fundada en 2022 por Staniszewski y el director técnico Piotr Dąbkowski y con sede en Londres y Nueva York, se ha convertido en uno de los grandes nombres de la IA de audio. Su ronda de Serie D estuvo liderada por Sequoia Capital, con Andreessen Horowitz e ICONIQ ampliando su participación, y entre sus inversores figura NVIDIA. La empresa superó en mayo los 500 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales —frente a los 350 millones de finales de 2025—, y Forbes estima que ganó 116 millones en 2025 con una plantilla de 450 personas. Su tecnología, que abarca modelos de voz y audio en más de 70 idiomas, se usa en dos tercios de las empresas del Fortune 500; Staniszewski avanzó en febrero que la compañía se prepara para salir a bolsa.

No todo es terreno despejado. ElevenLabs ha firmado acuerdos de licencia de voz con talentos como Matthew McConaughey —también inversor— o Michael Caine bajo un modelo basado en el consentimiento, pero también ha afrontado reclamaciones por el uso de voces sin permiso: cerró en noviembre de 2025 una demanda de dos actores de doblaje y sigue viva una acción colectiva presentada en mayo por periodistas y trabajadores de la voz.

El acuerdo con UMG marca, en definitiva, un punto de inflexión en la carrera de la IA musical: la discográfica más grande del mundo se alía con la empresa mejor valorada del sector para construir un producto «con licencia» dirigido a los fans. La incógnita es si ese modelo —creación acotada, remezclas autorizadas y compensación a los artistas— logrará imponerse como el estándar frente a las plataformas abiertas, en un mercado donde la tecnología avanza mucho más rápido que los tribunales.