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La música grabada crece un 11,6% en España en 2026

La música grabada crece un 11,6% en España en 2026

El mercado de la música grabada en España consolidó su expansión en la primera mitad de 2026 con unos ingresos de 181,4 millones de euros en valor industria, un 11,6% más que en el mismo periodo del año anterior, cuando facturó 162,6 millones. Así lo reflejan los datos publicados por Promusicae, la asociación de Productores de Música de España, que confirman el buen momento de un sector que encadena varios años de crecimiento sostenido. Medido a precio de venta al público (PVP), el mercado equivaldría a unos 321,6 millones de euros.

El motor del negocio sigue siendo el entorno digital, que aportó 160,5 millones de euros, un 10,5% más, y ya concentra el 88,5% del total del mercado. Dentro de él, el streaming generó 159,6 millones (+10,8%), pero el verdadero impulso llega de las suscripciones de pago, que alcanzaron los 121 millones de euros, un 15,1% más que un año antes. Esta modalidad supone por sí sola el 66,7% de todos los ingresos del sector —tres de cada cuatro euros del mercado digital— y se ha convertido en la columna vertebral de la industria.

La evolución de las suscripciones ilustra la magnitud del cambio de modelo. En el primer semestre de 2020 aportaban 45,1 millones de euros; en el de 2026, 121. Es un crecimiento acumulado del 168,2% en apenas seis años, que ha transformado por completo la estructura de ingresos de la música en España y ha dejado atrás la crisis que arrastró al sector durante la primera década y media del siglo.

No todo el terreno digital avanza al mismo ritmo. Mientras las suscripciones y el streaming de audio financiado por publicidad (19,98 millones, +7,1%) crecen, el streaming de vídeo financiado por publicidad retrocedió un 8,5%, hasta 18,66 millones, y los productos para móvil se desplomaron un 71,6%. Las descargas permanentes, en vías de desaparición, apenas se movieron (+0,4%), una muestra de que el consumo se ha desplazado casi por completo hacia el acceso frente a la propiedad.

La otra gran historia del semestre es la del mercado físico, que lejos de agonizar creció un notable 20,3%, hasta 20,9 millones de euros, y ya representa el 11,5% del total. El fenómeno tiene un nombre propio: el vinilo, que disparó sus ventas un 27,7% —hasta 15,3 millones— y acapara ya el 73% del mercado físico, muy por delante del CD, que sumó 5,6 millones (+4,3%). El formato analógico, convertido en objeto de coleccionista y en símbolo de fidelidad del fan, se ha consolidado como una fuente de ingresos estable y creciente, en línea con la tendencia observada en los principales mercados internacionales.

«Los resultados del primer semestre de 2026 confirman la fortaleza del mercado español de música grabada y la capacidad de la industria para seguir creando valor a través de la inversión en talento, innovación y desarrollo de nuevos modelos de negocio», señaló Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, al presentar las cifras.

Los datos españoles se enmarcan en un contexto internacional de crecimiento generalizado del negocio musical, sostenido por la expansión de las plataformas de streaming y por las subidas de precios de las suscripciones que las grandes discográficas llevan tiempo reclamando. El tirón del talento local —con el auge global de la música en español y de artistas urbanos y de otros géneros— ha reforzado además la posición de España como uno de los mercados más dinámicos de Europa (una fortaleza que ya reflejaban los 156 millones de euros en royalties que Spotify pagó a los artistas españoles en 2025).

El reto, de cara al futuro, es doble. Por un lado, la industria depende cada vez más de un único formato —la suscripción de audio—, lo que la hace sensible a la evolución de los precios y a la saturación de los mercados maduros, en un momento en que el streaming global se acerca a los 1.000 millones de suscriptores. Por otro, la irrupción de la música generada con inteligencia artificial obliga a redoblar los esfuerzos por proteger el valor del repertorio humano. Con todo, el balance del semestre confirma que la música grabada en España vive su mejor momento en más de una década, con el streaming como locomotora y el vinilo como sorprendente y sólido copiloto.