La música latina factura 542 M$ en EE. UU. y crece un 8,6%
Los ingresos de la música latina grabada en Estados Unidos alcanzaron los 542,2 millones de dólares en el primer semestre de 2026, un 8,6% más que un año antes, según el informe semestral que la Recording Industry Association of America (RIAA) publicó el 25 de septiembre. El género crece así por encima del conjunto del mercado estadounidense, que avanzó un 6,9% en el mismo periodo, hasta 5.974,9 millones de dólares, y encadena su decimotercer semestre consecutivo al alza.
Con ese resultado, la música latina representa ya el 9,1% de los ingresos de música grabada del país, frente al 8,8% de mediados de 2025 y al 7,6% de 2022, según la RIAA. El streaming aporta el 96% de la facturación, 522,2 millones (+6,5%), y su motor son las suscripciones de pago, que suben un 12,4%, hasta 308,4 millones, y suponen el 56,9% del total: casi el doble del ritmo de las suscripciones en el conjunto del mercado, que crecieron un 6,4%. En cambio, el streaming gratuito con publicidad retrocede un 1,1% en el repertorio latino, hasta 177,8 millones, mientras que en el mercado general sube un 3,7%.
El dato más llamativo llega del formato físico, que se multiplica por más de tres (+232,2%) hasta 14 millones de dólares. Casi todo corresponde al vinilo, que se dispara un 245,8%, hasta 13,7 millones, con unas 800.000 unidades vendidas, frente a las 200.000 del primer semestre de 2025. Según Music Business Worldwide (MBW), el vinilo latino ya ha facturado en seis meses más que en todo 2025, cuando sumó 7,4 millones. La sincronización crece un 104,2%, hasta 3,3 millones. Son cifras todavía pequeñas: el vinilo pesa un 2,5% en los ingresos del género, frente a algo más del 9% en el mercado total.
Rafael Fernandez Jr., vicepresidente sénior de Políticas Públicas Estatales y Música Latina de la RIAA, vincula el crecimiento con los grandes escaparates del año: «Ya sea que tu primera experiencia sea una actuación icónica como la de Bad Bunny en la Super Bowl o el himno mundialista de Shakira y Burna Boy, una lista de reproducción compartida o la colección de vinilos de un amigo, hay más formas que nunca de descubrir y disfrutar la música latina». La actuación del puertorriqueño en febrero, que disparó hasta un 470% sus reproducciones en Spotify en Estados Unidos, inauguró un semestre de hitos para el género.
Según Rolling Stone, la gira Debí Tirar Más Fotos World Tour de Bad Bunny ha recaudado 467,5 millones de dólares y lo ha convertido en el primer artista latino en superar los 1.000 millones en ingresos acumulados por giras. Karol G suma con «BbY WoW» la racha consecutiva más larga en el número uno global de Spotify en 2026, y «Dai Dai», de Shakira, ha liderado siete semanas el Billboard Global 200. La revista recuerda que el auge coincide con el aumento de detenciones y deportaciones de latinos, que llevó a Bad Bunny a excluir Estados Unidos de su gira por temor a la presencia del ICE en sus conciertos.
Los datos llegan con una advertencia metodológica. Hace un año, la RIAA cifró los ingresos latinos del primer semestre de 2025 en 490,3 millones, cuando la música latina alcanzó el 8,8% del mercado estadounidense. El nuevo informe toma como base 499,4 millones, alrededor de un 1,8% más, lo que según MBW apunta a una revisión de las series. Con esa base corregida, calcula el medio, la cuota de mediados de 2025 rondaría el 8,9%, lo que reduciría ligeramente el avance. En el conjunto de 2025, el género facturó 1.009 millones de dólares, un 4,2% más.
La tendencia estadounidense encaja con la del resto del continente. Según el Informe Global de Música de la IFPI, América Latina fue en 2025 la región de mayor crecimiento del mundo, con un alza del 17,1% y su decimosexto año consecutivo de expansión, en un ejercicio en el que la industria musical mundial alcanzó los 31.700 millones de dólares. El streaming supuso el 88,1% de los ingresos regionales, Brasil escaló hasta el octavo puesto mundial y México entró en el décimo.
El informe de la RIAA dibuja, en definitiva, un repertorio que madura: el público latino paga cada vez más por suscribirse y empieza a comprar formatos de coleccionista, mientras retrocede el streaming gratuito con publicidad. La incógnita es si el segundo semestre, que recogerá la final del Mundial del 19 de julio, mantendrá un ritmo superior al del mercado o si el salto del vinilo y la sincronización, aún modesto en términos absolutos, se quedará en un efecto de los grandes acontecimientos del año.
