Super Bowl LX: Bad Bunny dispara hasta un 470% su streaming y reactiva su catálogo global

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La actuación de Bad Bunny en la Super Bowl LX, celebrada el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, confirmó que el halftime show sigue siendo el mayor catalizador de consumo musical del planeta. Sin embargo, las métricas posteriores al evento sugieren que esta edición ha elevado el estándar de conversión entre audiencia televisiva y plataformas digitales.

Ante 128 millones de espectadores, y acompañado por invitados como Lady Gaga y Ricky Martin, el artista puertorriqueño transformó visibilidad masiva en crecimiento tangible en streaming, catálogo y descubrimiento en mercados no hispanohablantes.

Dominio inmediato en plataformas de streaming

El impacto en los principales DSPs fue instantáneo y transversal.

En Spotify, Bad Bunny registró un aumento del 470% en reproducciones en Estados Unidos inmediatamente después de la actuación, mientras que el crecimiento global fue del 210%.

En Amazon Music, el incremento en EE. UU. alcanzó el 480%, y en Apple Music sus escuchas se multiplicaron por siete tras el descanso.

El lunes posterior al evento, el artista ocupaba los seis primeros puestos del Daily Top Songs de Spotify en EE. UU., un indicador clave de retención y no solo de consumo impulsivo.

Para la industria, estos datos refuerzan el poder del medio tiempo como herramienta de adquisición masiva de audiencia digital.

Reactivación del catálogo y fenómeno “Deep Cuts”

Más allá de los singles recientes, el mayor aprendizaje estratégico se encuentra en la reactivación del catálogo profundo. Mientras temas actuales como “DtMF” y “BAILE INoLVIDABLE” lideraban en Apple Music, el crecimiento porcentual más alto se produjo en canciones de años anteriores:

  • “Yo Perreo Sola” (2020): +2.170% en Spotify

  • “El Apagón” (2022): +1.320%

Este comportamiento confirma que la narrativa visual del espectáculo incentivó la exploración orgánica de catálogo, generando valor a largo plazo sobre activos ya amortizados.

El efecto arrastre también benefició a los invitados: Ricky Martin aumentó un 145% sus reproducciones en EE. UU., demostrando el impacto colateral positivo en colaboraciones estratégicas.

Penetración en mercados no hispanohablantes

Uno de los indicadores más relevantes del impacto de Bad Bunny en la Super Bowl LX fue su consolidación en territorios anglosajones. Tras el lanzamiento del tráiler y la actuación, “BAILE INoLVIDABLE” registró incrementos significativos en:

  • Canadá: +60%

  • Reino Unido: +54%

  • Brasil: +43%

En paralelo, Bad Bunny se convirtió en el artista de habla no inglesa con mayor número de consultas de letras en la historia de Shazam tras el anuncio de su actuación.

En EE. UU., las visualizaciones de la letra de “BAILE INoLVIDABLE” crecieron un 119%, un dato que evidencia interés activo del público anglosajón por comprender el contenido lírico, superando la tradicional barrera idiomática.

El “hype”: récords antes del show

El impacto no comenzó en los 13 minutos del espectáculo.

La rueda de prensa oficial de Apple Music acumuló 63 millones de visualizaciones en 48 horas, convirtiéndose en la más vista en la historia del evento. Asimismo, la radio estadounidense —históricamente reticente al repertorio en español— respondió al fenómeno. En enero de 2026, las reproducciones de Bad Bunny en radio crecieron un 13% respecto a los seis meses anteriores, alcanzando su punto más alto desde junio de 2025.

La Super Bowl LX consolida a la música latina como fuerza dominante dentro del mainstream estadounidense. Los incrementos de tres y cuatro dígitos en plataformas de streaming, la reactivación de catálogo y la penetración en mercados no hispanohablantes establecen un nuevo estándar de conversión para el espectáculo de medio tiempo.

Para la industria, la conclusión es clara: la integración estratégica entre transmisión lineal masiva y herramientas digitales —Shazam, letras sincronizadas, playlists y algoritmos— es la clave para maximizar el ROI de los grandes eventos en vivo. El efecto halo ya no es únicamente visibilidad cultural. Es crecimiento medible, monetizable y global.