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La música española genera 154 M€ en el exterior

La música española genera 154 M€ en el exterior

La música española genera en el extranjero un impacto económico cercano a los 154 millones de euros anuales. Es la principal conclusión del estudio Exportación de la música española, elaborado por el Instituto de la Música —un proyecto de la Federación ES_MÚSICA con el apoyo del Ministerio de Cultura— junto al centro de estudios CIMEC. De esa cifra, unos 110 millones proceden de la música en vivo y alrededor de 44 millones de la música grabada, lo que convierte al directo en el verdadero motor exportador, con el 71% del impacto total.

En música grabada, los datos de Promusicae sitúan las exportaciones de 2025 en 43,9 millones de euros, una cifra que apunta a una estabilización tras los fuertes crecimientos desde 2021 (44,6 millones en 2024). Dos tercios de ese valor llegan a través de entidades de gestión extranjeras vinculadas al consumo digital, casi un tercio por licencias y apenas una parte residual por el formato físico. Por destinos, Latinoamérica concentra el 37,8% y Estados Unidos el 30,6% —es el primer país—, seguidos de México (19,7%) y Alemania (7,3%). El dato encaja con los 156 millones de euros en royalties que Spotify pagó a artistas españoles en 2025, casi la mitad generados por oyentes de fuera de España.

La medición del directo es la gran aportación metodológica del informe. A partir de una muestra de 222 artistas y de su actividad en plataformas como Songkick y Bandsintown, el estudio identificó 663 conciertos comerciales fuera de España en 2025, protagonizados por 103 artistas. Extrapolado a un universo estimado de entre 3.500 y 4.500 artistas profesionalizados, el valor de esos conciertos se sitúa entre 90 y 130 millones de euros, con un escenario central de 110 millones. A ello se suma una segunda capa de 406 actuaciones en 319 festivales, ferias, showcases y programaciones institucionales, en las que participaron 195 artistas; 128 de ellos no figuraban en la muestra inicial, señal de una base exportadora más amplia de lo que parece.

El mapa del directo confirma el peso del espacio iberoamericano. Latinoamérica reúne el 37,3% de los conciertos comerciales, la Unión Europea el 29,1% y Estados Unidos el 20,4%, con México (20,5%) y Estados Unidos (19,9%) como principales destinos. Por géneros, la electrónica es la que más actúa fuera (24,7% de los conciertos), pero el pop concentra casi la mitad del valor económico (49,6%) por el tamaño de sus recintos y el precio de sus entradas. El urbano se consolida como uno de los grandes motores recientes, mientras que folk, flamenco o electrónica encuentran mejor acomodo en Europa, donde el idioma pesa menos.

La otra cara es la concentración. El 10% de los artistas con actividad internacional genera el 81,4% del impacto económico estimado, y el 20% supera el 92%. El top 10 del directo en 2025 lo encabezan Alejandro Sanz, Miguel Bosé y Hombres G, seguidos de Rels B, Enrique Iglesias, Bunbury, Quevedo, Melendi, Arde Bogotá y Mónica Naranjo, una mezcla de trayectorias consolidadas y nuevas generaciones que muestra que la exportación no depende de un único momento generacional.

El análisis cualitativo, basado en entrevistas a mánagers y a una discográfica multinacional, dibuja un sector atomizado, falto de datos compartidos y con instrumentos institucionales que se perciben insuficientes. «Quedan muchas cosas por hacer para poder decir que somos una industria», resume uno de los profesionales consultados. Otro describe la dificultad de abrir mercados con escaso apoyo: «Nosotros fuimos allí sin conocer prácticamente a nadie». Estados Unidos sigue siendo la gran asignatura pendiente, con competencia feroz y la barrera del idioma, mientras Latinoamérica se ha profesionalizado de forma notable en México, Argentina y Colombia.

Entre sus conclusiones, el estudio reclama entender la música grabada y el directo como una sola estrategia, adaptar la hoja de ruta a cada género, generar datos abiertos sobre mercados y audiencias y coordinar mejor a artistas, mánagers, promotores, discográficas, entidades de gestión e instituciones. Es un diagnóstico en sintonía con iniciativas recientes como la guía de movilidad internacional del propio Instituto de la Música o el nacimiento de FORMA, la nueva asociación de mánagers. El reto, concluye el informe, no es solo que los consolidados giren más, sino que el ecosistema sea capaz de generar continuamente nuevos proyectos con potencial para cruzar fronteras.