Suno dice estar muy por encima de 300 M$ en ingresos

Suno dice estar muy por encima de 300 M$ en ingresos

Suno está ya «muy por encima» de los 2 millones de suscriptores de pago y los 300 millones de dólares en ingresos que comunicó el pasado febrero. Así lo aseguró su cofundador y consejero delegado, Mikey Shulman, el jueves 1 de octubre en la conferencia Screentime de Bloomberg, en Los Ángeles, según recoge Music Business Worldwide. El directivo, sin embargo, no aportó cifras actualizadas de ninguno de los dos indicadores, en un momento en el que la compañía combina licencias con parte de la industria y nuevos frentes judiciales con Universal y Sony.

«Las últimas estadísticas que publicamos fueron 2 millones de suscriptores y 300 millones de dólares en ingresos. A estas alturas estamos muy por encima de eso», dijo Shulman al periodista de Bloomberg Tech Ed Ludlow. En febrero, la empresa afirmó haber superado los 2 millones de suscriptores de pago y los 300 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes, además de contar con más de 100 millones de personas que habían usado la plataforma. La cifra mejoraba los 200 millones de ingresos anuales que el Wall Street Journal le atribuyó en noviembre de 2025, cuando cerró una Serie C de 250 millones con una valoración de 2.450 millones.

El crecimiento ha ido acompañado de una escalada en su valoración. En junio, Suno captó más de 400 millones de dólares en una Serie D liderada por Bond Capital, con una valoración posterior de 5.400 millones. Desde entonces, la compañía ha sido objeto de informaciones sobre una posible salida a bolsa, un escenario en el que la evolución de sus métricas de negocio será determinante para los inversores.

Preguntado por qué pagan exactamente Warner Music Group y BMG, Shulman describió un producto orientado a la participación del fan: tomar la música de un artista favorito para remezclarla, versionarla o combinarla con otra, con la sensación de estar «cocreando» con él. «Es un producto completamente nuevo. La música digital se ha vuelto muy, muy pasiva. Y atraer a la gente para que participe de formas nuevas es como realmente hacemos crecer el negocio de la música», afirmó. Suno cerró la demanda de Warner con un acuerdo en noviembre de 2025, firmó con BMG el 12 de agosto y anunció una licencia con Believe el 8 de septiembre.

Al día siguiente lanzó su familia de modelos v6, desarrollada con esos tres socios, y retiró todos los modelos anteriores. El frente judicial, en cambio, sigue abierto con las otras dos majors. Universal Music Group y Sony Music Entertainment, que no han licenciado su catálogo a Suno, volvieron a demandar a la compañía el 18 de septiembre y la acusan de copiar 60.202 grabaciones sin licencia, según Music Business Worldwide. En la entrevista, sin referirse a la demanda, Shulman afirmó: «Construimos toda nuestra tecnología internamente».

La frase más comentada llegó al hablar del etiquetado de la música generada con inteligencia artificial. Shulman sostuvo que la «música con IA» abarca un espectro muy amplio, desde alguien que escribe unas palabras en una caja de texto hasta un profesional que la usa en partes concretas de la producción. «No queremos que ninguna parte, ya sea una plataforma de IA, una plataforma de medios o un grupo de titulares de derechos, tome estas decisiones sola. Queremos tomarlas juntos», dijo, antes de añadir que se trata de un panorama cambiante y que, por eso, «en realidad es bueno que todavía no tengamos reglas firmes».

El directivo también vio «muchísimas oportunidades» en la licencia de voz o imagen de artistas a plataformas de IA y defendió que Suno ha demostrado que «la música es un gran negocio». Sobre sus costes de computación, situó a la empresa entre dos modelos: no tiene el coste marginal casi nulo del streaming, pero tampoco está en la carrera de la inteligencia general por acumular capacidad de cálculo. «La música es arte. La música no tiene respuestas correctas», resumió.

La estrategia de comunicación de Suno deja, en definitiva, una incógnita relevante: la empresa reivindica su tracción comercial, pero evita cuantificarla justo cuando compite con rivales mejor valorados, como ElevenLabs, y negocia su encaje con la industria discográfica. Su defensa de la ausencia de normas choca con un sector que lleva meses cuestionando el origen de sus datos de entrenamiento, como reflejó la polémica por el rastreo de datos de Suno. Con Warner como socia y Universal y Sony en los tribunales, la compañía se ha convertido en el principal termómetro de la relación entre la IA generativa y la música grabada.