El turismo musical se redefine: el 40% de los fans viaja más de 800 kilómetros para asistir a conciertos

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Un nuevo análisis de Live Nation Media & Sponsorship confirma que la música en vivo se ha consolidado como un motor turístico permanente, superando la estacionalidad de otros grandes eventos globales.

El comportamiento del público global está experimentando un cambio estructural que impacta directamente en la industria musical, el sector turístico y el ecosistema de marcas. Asistir a conciertos ya no es una actividad ligada a la proximidad geográfica, sino el eje central de la planificación de viajes nacionales e internacionales.

Según un análisis reciente firmado por Russell Wallach, Presidente Global de Live Nation Media & Sponsorship, el 40% de los asistentes a eventos de música en vivo recorrió más de 500 millas (aproximadamente 800 kilómetros) para acudir a un concierto durante el último año.

Este fenómeno, definido como turismo musical o live tourism, refleja una demanda constante de experiencias presenciales que se mantiene activa durante todo el calendario, a diferencia de eventos puntuales como grandes competiciones deportivas o acontecimientos extraordinarios.

La música en vivo como infraestructura turística permanente

El informe pone de relieve la magnitud del negocio de los conciertos desde una perspectiva comparativa. En términos de asistencia, la actividad de Live Nation equivale a organizar cinco Super Bowls al día, durante todo el año, lo que convierte a la música en vivo en una infraestructura turística continua a escala global.

Otros datos clave subrayan el alcance del fenómeno:

  • Movilidad sostenida: 6 de cada 10 fans viajan al menos una vez al año para asistir a conciertos.

  • Festivales como polos de atracción: Dos tercios del público de festivales procede de fuera de la ciudad anfitriona.

  • Impacto multisectorial: Hoteles, aerolíneas, restauración y comercios locales se benefician directamente de esta movilidad cultural.

Para la industria, estos datos consolidan a la música en directo como uno de los principales generadores de flujo turístico recurrente.

Un comportamiento transversal a géneros y mercados

Según Alisha Strother, Vicepresidenta de Fan Insights en Live Nation, el fenómeno no se limita a las grandes giras globales ni a un único perfil demográfico. “Más que nunca, los fans están dispuestos a viajar para ver música en vivo. No solo para mega giras, sino también para pop, country, música latina, EDM, rock clásico, festivales y residencias”.

Esta transversalidad amplía el impacto del turismo musical a múltiples mercados y refuerza su papel como motor económico sostenido, tanto en grandes capitales como en destinos secundarios.

De la excepción a la prioridad experiencial

El análisis también apunta a un cambio profundo en la lógica del consumo cultural. En un entorno saturado de contenido digital, los fans priorizan experiencias finitas, presenciales e irrepetibles, aplicando una lógica similar a la que históricamente ha definido al sector del lujo: anticipación, escasez y valor emocional.

Russell Wallach subraya que estos desplazamientos no responden a impulsos de última hora. Por el contrario, implican planificación anticipada, solicitud de vacaciones y diseño de itinerarios completos en torno a un artista o evento, como se ha observado recientemente con seguidores viajando por Asia para ver a artistas como BLACKPINK o Lady Gaga.

Una oportunidad estratégica para marcas y patrocinadores

Para el ecosistema de marcas, patrocinadores y media partners, el auge del turismo musical redefine el momento en el que se construye la demanda. “Cuando los fans comprometen tiempo, atención y gasto con tanta antelación, las marcas presentes no solo se ven, se recuerdan”, señala Wallach.

Integrarse en la fase de planificación —desde la compra de entradas hasta el viaje— permite a las marcas pasar de una presencia táctica a formar parte de la memoria vital del consumidor, reforzando su impacto y relevancia a largo plazo.

En este contexto, el turismo musical deja de ser una tendencia coyuntural para consolidarse como uno de los pilares estratégicos de la economía de la música en vivo.