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Apple Music sube precios por primera vez desde 2022

Apple Music sube precios por primera vez desde 2022

Apple Music ha subido el precio de sus suscripciones en todo el mundo, su primer incremento desde 2022, en una medida que la compañía atribuye al aumento de los costes de licencia. La nueva tarifa ya está activa en las páginas de precios de Apple en Estados Unidos, Reino Unido y Europa, y Music Business Worldwide apunta que se está desplegando de forma progresiva en el resto de mercados.

En Estados Unidos, el plan Individual pasa de 10,99 a 11,99 dólares al mes, el plan Familiar sube de 16,99 a 19,99 dólares y el plan de Estudiante de 5,99 a 6,99 dólares. Los nuevos precios entraron en vigor este 17 de julio. En Reino Unido, el plan Individual sube de 10,99 a 11,99 libras y el Familiar a 19,99 libras. En Europa, el Individual pasa de 10,99 a 11,99 euros, el Familiar a 19,99 euros y el de Estudiante a 6,99 euros. Los nuevos suscriptores pagan la tarifa actualizada de inmediato, mientras que los usuarios existentes se trasladan a ella en su siguiente ciclo de facturación tras ser notificados por Apple.

«Como consecuencia del aumento de los costes de licencia, Apple Music incrementa el precio de su suscripción a partir de hoy», confirmó la compañía en un comunicado. Según medios como Deadline, la subida alcanza también al paquete Apple One, que agrupa varios servicios de la marca.

Se trata del primer ajuste de Apple Music desde octubre de 2022, cuando el plan Individual en Estados Unidos pasó de 9,99 a 10,99 dólares. El servicio se lanzó en junio de 2015 a 9,99 dólares mensuales y mantuvo ese precio durante siete años antes de aquella primera subida. En 2022, Apple esgrimió el mismo argumento —«un aumento de los costes de licencia»— y añadió que «artistas y compositores ganarán más por la reproducción de su música». Aquella ronda también elevó los precios de Apple TV+ y del paquete Apple One y se aplicó a escala mundial.

El movimiento se produce meses después del de su gran rival. Spotify aplicó una subida en Estados Unidos y otros mercados a comienzos de 2026: su plan Individual cuesta ahora 12,99 dólares mensuales, frente a los 11,99 anteriores, mientras que el Familiar subió a 21,99 dólares y el de Estudiante a 6,99. Con la nueva tarifa, el plan Individual de Apple Music (11,99 dólares) se sitúa un dólar por debajo del de Spotify. La compañía sueca ha encadenado incrementos en más de 150 mercados durante el último año —incluidos Reino Unido, Suiza, Australia y diversos países de Europa, Latinoamérica y Asia-Pacífico— y ha señalado que los ajustes regulares de precios se han convertido en una prioridad estratégica en su búsqueda de rentabilidad sostenida.

«Vimos tasas de retención estables tras el despliegue de nuestras recientes subidas de precios en más de 150 mercados. Estos resultados demuestran la fuerza del producto y la lealtad de nuestros suscriptores», afirmó el codirector ejecutivo de Spotify, Alex Norström, en la reciente presentación de resultados del tercer trimestre.

Detrás de esta ola de subidas está la presión de las grandes discográficas, que llevan tiempo reclamando a las plataformas que eleven sus tarifas con el argumento de que los precios no han seguido el ritmo de la inflación y siguen siendo bajos en comparación con servicios de vídeo como Netflix. Esa brecha quedó especialmente en evidencia el año pasado, cuando Apple subió el precio de Apple TV+ a 12,99 dólares mientras Apple Music se mantenía en 10,99. Para la industria, el vídeo lleva años mejor monetizado que el audio pese a que muchos usuarios dedican más tiempo a la música.

El reajuste llega en un momento de fortaleza para el sector. El mercado global de suscripciones musicales cerró 2025 con 921,6 millones de suscriptores, rozando ya la barrera de los 1.000 millones, con Spotify como mayor servicio del mundo (ver El streaming musical roza los 1.000 millones de suscriptores). En ese contexto, la decisión de Apple confirma una tendencia de fondo: tras años de precios congelados, las plataformas han entrado en una fase de subidas coordinadas que trasladan al usuario final el creciente coste de los derechos musicales. La gran incógnita es hasta qué punto los suscriptores aceptarán pagar más sin que se resienta el crecimiento que ha llevado al streaming al umbral de los mil millones de abonados.