Live Nation y el Atlético firman diez años de conciertos
El Atlético de Madrid y Live Nation han sellado un acuerdo de diez años para organizar conciertos y grandes eventos en el Riyadh Air Metropolitano y en el conjunto de la Ciudad del Deporte, una alianza con la que el club aspira a crear «uno de los ecosistemas de entretenimiento más completos y potentes de Europa». El pacto, cerrado con Live Nation España, consolida al estadio rojiblanco como una de las principales sedes de música en directo del continente.
El convenio contempla la celebración de entre 15 y 20 conciertos anuales en un recinto con capacidad para unos 70.000 espectadores. Según las estimaciones difundidas, cada gran espectáculo puede reportar al club en torno a un millón de euros, una vía de ingresos cada vez más relevante para las cuentas de las entidades deportivas, que buscan rentabilizar sus estadios más allá de los días de partido.
El Metropolitano llega a este acuerdo tras un año de intensa actividad musical. En 2026 el estadio ha acogido —o tiene previsto acoger— algunos de los espectáculos más ambiciosos del calendario internacional, con Bad Bunny desplegando una residencia de diez noches y dobles citas de artistas como BTS, Bruno Mars y The Weeknd. Esa programación ha servido de carta de presentación para un recinto que aspira a competir con los grandes estadios europeos en la carrera por atraer las giras de mayor relevancia mundial.
El contexto madrileño refuerza el valor del acuerdo. Con el Santiago Bernabéu obligado a suspender sus conciertos por las quejas vecinales relacionadas con el ruido, el Metropolitano se ha quedado como el gran contenedor de macroeventos musicales de la capital, un vacío que Live Nation y el Atlético pretenden aprovechar para posicionar el estadio como referencia estable del circuito de estadios en el sur de Europa.
La alianza va más allá de la programación puntual de espectáculos. El acuerdo se enmarca en un proyecto de mayor alcance: la construcción de un nuevo pabellón (arena) con capacidad para 20.000 personas en los terrenos anexos al estadio, impulsado conjuntamente por Live Nation, el Atlético de Madrid y Oak View Group a través de la sociedad conjunta Barsento SL, con el objetivo de abrir sus puertas hacia finales de 2030. Ese recinto cubierto permitiría a Madrid disponer, por fin, de un espacio de gran formato para conciertos durante todo el año, en un mercado que hasta ahora ha dependido de estadios al aire libre y de pabellones de menor tamaño (ver Madrid tendrá una arena de 20.000 plazas junto al Metropolitano).
Para Live Nation, el pacto encaja en su estrategia global de asegurarse recintos de gran capacidad en las principales capitales, en un momento de récords históricos para la música en vivo. La compañía estadounidense, líder mundial del sector, ha reforzado su presencia en los mercados hispanohablantes durante el último año, y España se ha consolidado como una de sus plazas más dinámicas, tanto por el tirón del turismo de conciertos como por su papel de puerta de entrada al continente para los artistas latinoamericanos.
Para el Atlético, el acuerdo supone diversificar sus ingresos y amortizar un estadio inaugurado en 2017 que, más allá del fútbol, se convierte así en un activo de entretenimiento de primer nivel. La operación se alinea con una tendencia internacional cada vez más marcada: los clubes de fútbol, propietarios de grandes infraestructuras, exploran acuerdos de largo plazo con promotoras para explotar sus recintos como espacios de ocio y cultura durante los meses en los que no hay competición.
La duración del contrato —una década— ofrece a ambas partes estabilidad para planificar temporadas completas y negociar con las giras internacionales con años de antelación, algo determinante en un negocio donde los grandes tours se cierran con mucho tiempo. En un país que se ha convertido en una potencia europea de la música en directo, el Metropolitano se postula como el gran escenario de la capital, a la espera de que la futura arena complete un ecosistema llamado a situar a Madrid en el mapa de los grandes destinos del entretenimiento global.
