Bresh compra la mayoría de la argentina Polenta
Bresh Global ha adquirido una participación mayoritaria en Grupo Polenta, la compañía argentina de entretenimiento en vivo conocida por sus experiencias musicales lideradas por DJ, su comunidad creativa y sus alianzas con marcas. La operación, une a dos de los proyectos más influyentes de la fiesta latina y marca la primera adquisición de la marca itinerante nacida en Argentina, que da así su primer paso como grupo consolidador del sector.
La compra amplía el porfolio de propiedad intelectual experiencial de Bresh —articulado en torno a comunidad, eventos en vivo, medios, talento y alianzas con marcas— e incorpora a un actor con enorme tirón entre la Generación Z y los millennials más jóvenes. Fundada en Argentina, Polenta ha expandido su presencia por América Latina, Europa y Estados Unidos, y solo en 2024 produjo alrededor de 120 eventos, entre noches de club, festivales y activaciones respaldadas por patrocinadores.
«Bresh nació de la convicción de que la felicidad vive dentro de cada persona, y de que la música, la emoción y la comunidad pueden ayudar a despertarla», señaló Jaime James, fundador de Bresh, en un comunicado. «Polenta ha construido un universo con esa misma energía: un sonido propio, un espíritu único y una comunidad que se reúne para sentirse viva. Nos emociona unir nuestras comunidades y ayudar a que Polenta llegue a más personas».
Los cofundadores de Polenta, Marina Frohmann e Ignacio Elizalde, defendieron la filosofía que ha guiado el proyecto: «Siempre quisimos que la pista de baile fuera un espacio de libertad y expresión, un lugar con una historia que contar, donde la música te reconecte con tus recuerdos mientras te presenta algo nuevo». Y añadieron una declaración de intenciones: «Creemos que la vida nocturna está lista para una revolución».
La marca argentina seguirá operando bajo su propia identidad creativa y con su equipo al frente: Frohmann continuará como consejera delegada y ambos fundadores mantendrán la dirección estratégica, comercial y operativa. Es el mismo modelo de autonomía con el que otras plataformas del sector integran las compañías que adquieren, preservando la comunidad y el sello que las hicieron crecer.
Eduardo García Fernández, fundador y managing partner de Carabela —la sociedad matriz de Bresh Global—, subrayó el encaje estratégico: «Polenta es una incorporación natural a la plataforma de Bresh Global. Aporta una audiencia complementaria, suma nuevos formatos de experiencias y encaja con nuestra manera de construir negocios: propiedad intelectual ligera en activos, capaz de expandirse por distintos mercados».
Las cifras ilustran la dimensión del comprador. Bresh Global llega hoy a audiencias en más de 30 países y 200 ciudades, produce más de 500 eventos al año para más de un millón de asistentes y genera miles de millones de impresiones en redes sociales cada ejercicio. Su ecosistema incluye Casa Bresh, la residencia anual de la compañía en Ibiza para artistas y creadores, además de otras iniciativas de medios y espectáculos en vivo.
La operación se enmarca en un momento de efervescencia para la música en directo latinoamericana, donde los grandes operadores globales han acelerado su desembarco. En los últimos meses, Live Nation ha reforzado su presencia en Argentina y en la región (ver Live Nation consolida su expansión en Argentina con Rosario) y ha entrado en el capital de operadores locales como Dale Play Live (ver Live Nation adquiere una participación mayoritaria en Dale Play Live). En ese tablero, la jugada de Bresh confirma que la consolidación ya no es exclusiva de las multinacionales del entretenimiento, sino que también la protagonizan marcas nativas surgidas de la cultura de club.
El movimiento sugiere, además, que el fenómeno de la fiesta latina —convertido en producto cultural exportable y en imán para las marcas— ha alcanzado la madurez suficiente para articular grupos empresariales con vocación global. Con Polenta bajo su paraguas, Bresh gana escala, formatos y audiencias, y refuerza su ambición de liderar un sector, el de las experiencias musicales comunitarias, que crece al calor del auge de la música latina en todo el mundo. La pista de baile, parece, también se ha convertido en un negocio estratégico.
