ElevenLabs duplica su valoración hasta 22.000 M$
ElevenLabs, la compañía de audio con inteligencia artificial que está detrás de la plataforma de generación musical ElevenMusic, ha duplicado su valoración hasta los 22.000 millones de dólares tras completar una venta de acciones de empleados por 300 millones, liderada por Wellington y T. Rowe Price. La operación, anunciada el 30 de septiembre, no es una ronda de financiación: el dinero va a quienes venden sus participaciones y no a la empresa, según Music Business Worldwide y Reuters. Aun así, la cifra la sitúa muy por delante de su principal rival en la música generativa, Suno.
La fórmula elegida es una tender offer para empleados, que permite a la plantilla vender acciones ya existentes a inversores. Reuters explica que este mecanismo proporciona liquidez sin necesidad de captar capital nuevo. La nueva valoración dobla los 11.000 millones de dólares que la compañía, con sede en Londres y Nueva York, alcanzó en febrero con una Serie D de 500 millones. Es, además, la tercera oferta de este tipo desde septiembre de 2025, cuando realizó una primera de 100 millones con una valoración de 6.600 millones; la segunda, también de 100 millones, acompañó a la Serie D en mayo.
«A medida que crecemos, es importante para nosotros que nuestra gente participe de parte del valor que está creando para nuestros clientes y para el mundo», afirmó Mati Staniszewski, cofundador y consejero delegado de ElevenLabs. Según The Next Web, el directivo ha señalado que quiere tener la compañía preparada para una posible salida a bolsa en un plazo de dos a dos años y medio. «La combinación de investigación, producto y despliegue ha demostrado ser una ventaja estructural importante», valoró por su parte Emma Norchet, de T. Rowe Price.
Para la industria musical, la comparación más llamativa es con Suno. Los 22.000 millones de ElevenLabs multiplican por más de cuatro la valoración de 5.400 millones que el generador de canciones alcanzó en junio con su Serie D de más de 400 millones de dólares. Dos de los inversores que ya estaban en ElevenLabs y participan en esta operación, Alkeon y Lightspeed, están también en el capital de Suno.
Conviene matizar la comparación, porque la música es solo una parte del negocio de ElevenLabs. Su plataforma de agentes de voz, ElevenAgents, gestiona más de 15 millones de conversaciones semanales, el triple que en febrero, y los clientes empresariales suponen ya el 55% de sus ingresos. En mayo, la firma dijo haber superado los 500 millones de dólares en ingresos anuales recurrentes, frente a 350 millones a finales de 2025, pero no ha publicado una cifra actualizada. Su plantilla supera las 800 personas, frente a las 530 de mayo.
La operación incorpora como nuevos inversores a Goldman Sachs, Ontario Teachers’ Pension Plan, Sapphire Ventures, BDT & MSD y dos nombres con posiciones relevantes en el negocio musical. GIC, el fondo soberano de Singapur, posee el 4,7% de Universal Music Group y en enero acordó crear con Sony Music Group una sociedad conjunta para comprar derechos musicales. EQT es copropietario de Believe, la compañía francesa que excluyó de bolsa junto a su fundador y consejero delegado, Denis Ladegaillerie, y TCV. Entre los accionistas que repiten figuran Andreessen Horowitz, Lightspeed, ICONIQ, D.E. Shaw, Evantic, DISRUPTIVE y Alkeon.
En el terreno musical, ElevenLabs entró en la generación de canciones en agosto de 2025 con licencias de Merlin y de la editorial Kobalt. Después sumó un acuerdo con Believe, en abril, y el 10 de septiembre un pacto plurianual con Universal Music Group, el primero con una gran discográfica, para construir una plataforma de fans dedicada a remezclas, mashups y nuevas interpretaciones, separada de la app ElevenMusic. Las majors también han apostado por otras vías, como su inversión conjunta en Stability AI, la empresa que Sean Parker quiere convertir en la herramienta de IA de referencia para los profesionales de la música, según TechCrunch.
La revalorización de ElevenLabs confirma, en definitiva, que los inversores están dispuestos a pagar primas elevadas por las compañías de audio con IA que combinan tecnología propia, clientes corporativos y licencias con la industria. Para los titulares de derechos, el dato tiene una doble lectura: refuerza su poder de negociación ante plataformas cada vez más valiosas y, a la vez, sitúa a algunos de sus propios accionistas, como GIC o EQT, en el capital de quienes están reconfigurando el negocio.
