Spotify crea Spotify Technology para vender su software
Spotify ha creado Spotify Technology, una marca con la que venderá a otras empresas el software que desarrolló para sus propios ingenieros. Reúne cuatro productos, Portal, Confidence, Xirp y Spotify for Backstage, bajo un mismo nombre y con web propia. Lo anunció el 7 de octubre Tyson Singer, vicepresidente sénior de Tecnología y Plataforma de la compañía, en un artículo en el blog de Spotify Technology.
Singer explica la decisión por la escala de la propia plataforma. «El Spotify que conocéis y queréis es más que un gran servicio de streaming», escribe. Detrás de la aplicación, añade, hay cientos de equipos que trabajan en música, pódcasts y audiolibros para 777 millones de usuarios activos mensuales. «Para asegurarnos de tener el mejor software para el trabajo, lo construimos nosotros mismos, y ahora lo ponemos a disposición de otros».
La idea, reconoce, no es nueva. Spotify liberó Backstage como código abierto en 2020, vende Confidence desde 2023 y Portal desde 2024, y lanzó Xirp este mismo año. «Lo nuevo es la identidad», señala Singer, que justifica la marca común porque los productos «funcionan mejor como un solo sistema» y porque la empresa ha decidido «redoblar la apuesta» en lugar de tantear el terreno. El mismo texto se publicó en el blog de ingeniería de Spotify.
Cada producto cubre una fase del desarrollo. Portal es una versión gestionada de Backstage, el marco de código abierto que Spotify donó a la Cloud Native Computing Foundation y que, según la compañía, usan «miles de organizaciones». Spotify for Backstage ofrece complementos premium y soporte a quienes alojan Backstage por su cuenta. Confidence se centra en la experimentación de producto, y Xirp, todavía en fase beta, es un entorno de desarrollo con agentes de inteligencia artificial compatible con modelos como Claude, de Anthropic; Gemini, de Google, y Codex, de OpenAI, según detalla Music Business Worldwide.
La compañía no ha publicado precios ni previsiones de ingresos. Según su web, el coste «varía según el producto y el tamaño de la organización». Spotify tampoco desglosa en sus resultados trimestrales lo que factura por estas herramientas, ya que solo informa de dos segmentos: Premium y el servicio con publicidad. Una nota al pie del anuncio aclara que la marca no se refiere a Spotify Technology S.A., la sociedad cotizada con sede en Luxemburgo. Entre sus competidores, la propia empresa cita a Microsoft, GitHub y Atlassian.
La ambición va más allá de vender herramientas sueltas. «Spotify Technology se está convirtiendo en el sistema operativo de I+D», escribe Singer, que lo describe como «el tejido conectivo que hace que todo funcione junto». Su argumento parte del impacto de la inteligencia artificial en la programación: «La IA ha hecho que construir sea más rápido que nunca, pero más rápido no significa más sencillo».
El lanzamiento encaja con el discurso de la cúpula. En febrero, al presentar los resultados del cuarto trimestre de 2025, el fundador y presidente ejecutivo, Daniel Ek, afirmó: «Lo que realmente hemos construido es una plataforma tecnológica para el audio». Gustav Söderström, coconsejero delegado junto a Alex Norström desde el 1 de enero, fue más lejos: «Nos consideramos el departamento de I+D de la industria musical». La compañía atraviesa además un buen momento financiero, que le permitió en agosto ampliar su programa de recompra de acciones hasta unos 2.223 millones de dólares.
Para la industria musical, el movimiento confirma que Spotify quiere ser vista como una empresa tecnológica antes que como un simple distribuidor de música. Sin cifras de facturación, es pronto para medir su peso económico, pero abre una vía de ingresos que no depende de las licencias con discográficas y editoriales. Queda por ver si el negocio llega a tener tamaño suficiente como para aparecer en sus cuentas.
