España impulsa su cultura: festivales y proyección global
El Gobierno de España ha adoptado en la misma semana dos medidas de calado para reforzar su apuesta por la cultura como eje estratégico. Por un lado, ha declarado de excepcional interés público los aniversarios de cuatro festivales musicales de referencia. Por otro, el presidente Pedro Sánchez presentó el pasado 29 de mayo el Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028 en el Instituto Cervantes de Madrid. Ambas iniciativas, adoptadas con apenas dos días de diferencia, responden a una misma visión: convertir la cultura en instrumento de diplomacia, crecimiento económico y proyección internacional.
La primera medida quedó recogida en el Real Decreto-ley 12/2026, de 26 de mayo, publicado en el Boletín Oficial del Estado el día 27. El texto otorga a los cuatro festivales los beneficios fiscales máximos previstos en el artículo 27 de la Ley 49/2002, la norma que regula los incentivos al mecenazgo en España. En la práctica, empresas e inversores que apoyen económicamente estos eventos podrán acceder a deducciones fiscales significativas, facilitando la captación de patrocinios y una mayor estabilidad financiera para los organizadores.
Los festivales beneficiados son cuatro referencias del panorama musical español: el 10.º aniversario del Mad Cool Festival (Madrid), consolidado en una década como referente internacional de las músicas actuales; el 30.º aniversario del Sonorama Ribera (Aranda de Duero, Burgos), uno de los grandes festivales de la escena española con notable impacto sociocultural en entornos no urbanos desde 1998; el 15.º aniversario del Festival PortAmérica (Galicia), descrito en el BOE como «puente cultural entre Galicia y Latinoamérica»; y el 60.º aniversario del Festival Internacional de Jazz de Barcelona, activo desde 1966 y uno de los festivales de jazz más veteranos de Europa.
Cuatro festivales, con tres años de apoyo fiscal
La declaración de «acontecimiento de excepcional interés público» no implica financiación directa del Estado, sino un marco fiscal que incentiva la inversión privada. Los programas de apoyo tendrán una duración de tres años: los de Mad Cool y Sonorama Ribera van del 1 de septiembre de 2026 al 31 de agosto de 2029; el de PortAmérica, del 1 de octubre de 2026 al 30 de septiembre de 2029; y el del Festival de Jazz de Barcelona, del 1 de julio de 2026 al 31 de diciembre de 2028.
La declaración se inserta en un decreto que incluye 25 iniciativas culturales, deportivas y científicas, entre ellas el 30.º aniversario de la reapertura del Teatro Real, el 75.º del Festival Internacional de Santander o el 120.º aniversario del Palau de la Música Catalana. La vía del decreto-ley se justificó por la urgencia de que los festivales pudieran planificar con los beneficios ya en vigor de cara a sus próximas ediciones.
El Plan Exterior: cultura como diplomacia y palanca económica
Dos días después, el 29 de mayo, Sánchez presentó en el Instituto Cervantes el Plan Nacional de Acción Cultural en el Exterior 2026-2028, calificándolo como una herramienta que «ayudará a mejorar las industrias culturales, a abrir mercados y ganar más presencia internacional». Según el Global Soft Power Index de 2026, España es ya la cuarta potencia mundial en cultura y patrimonio, solo por detrás de Italia, Francia y Japón. El plan se articula en torno a tres ejes principales:
Los objetivos específicos del plan son:
- Promover la proyección internacional de todos los sectores creativos y culturales: visibilidad equitativa y diversidad sectorial.
- Aumentar la exportación de bienes y servicios culturales y la proyección de creadores, gestoras culturales, empresas e industrias.
- Consolidar el nivel de influencia del soft power cultural español.
- Reforzar los lazos e intercambios culturales con otros países.
- Fomentar el multilateralismo a través de la cultura: diplomacia cultural como herramienta para la paz, el entendimiento y la cooperación.
- Promover los derechos culturales y el acceso a la cultura como bien público mundial.
- Diseñar y posicionar el sello «cultura española» en el escenario internacional como marca de excelencia.
- Aumentar el posicionamiento internacional de la creación cultural en español, aprovechando la capacidad de impacto del idioma.
- Incluir el español y sus lenguas cooficiales en escenarios de excelencia: organismos internacionales, universidades, ciencia, tecnología e inteligencia artificial.
- Fortalecer la cooperación cultural para el desarrollo sostenible, concibiendo la cultura como un derecho humano.
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, subrayó que «la cultura es la mejor carta de presentación de un país ante el mundo como expresión de creatividad y capacidad de diálogo.» El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, celebró que España se encuentre «en un momento increíble de proyección cultural», mientras que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, destacó que «los grandes embajadores de España son aquellos que hacen la cultura.»
Tomadas en conjunto, ambas iniciativas dibujan un enfoque coherente: los festivales de música en vivo reciben incentivos para crecer y atraer patrocinadores, mientras el plan exterior crea el marco institucional para que la cultura española —incluida la musical— llegue más lejos. El mensaje del Gobierno es claro: la industria cultural no es solo patrimonio, sino también palanca económica y diplomática en un mundo cada vez más competitivo.
